El fracaso es una constante en nuestra vida; es imposible evitarlo debido a que, dentro del proceso de aprender, está el equivocarse. No obstante, a pesar de ser algo tan normal y humano, lidiar con el fracaso se vuelve una situación complicada para cualquier persona, esto como consecuencia de la necesidad que se nos ha impuesto de ser sujetos productivos y competentes.

En el ámbito escolar y profesional, sobresalir y mantener estándares casi imposibles de alcanzar se han convertido en parámetros para medir tu valor como persona, ocasionando desgaste físico y mental si estos no logran cumplirse.

Hace pocas semanas se llevó a cabo la aplicación del examen de admisión a la Universidad de Guadalajara, miles de aspirantes estuvieron alrededor de tres horas resolviendo una prueba que determinará el siguiente paso en su trayectoria académica, dicho examen está diseñado para evaluar qué tan preparado estás para ingresar a una carrera universitaria y, como la mayoría de los filtros de ingreso a las universidades, conllevan una enorme cantidad de estrés y presión para quienes los realizan. En muchas ocasiones, lo común al finalizar este examen es esperar y desear el mejor resultado que no siempre se obtiene, ser consciente de esto te permite encontrar mecanismos saludables para lidiar con el fracaso. En Curso Ingresa, nos importa acompañarte en todo momento, por lo que te compartimos algunas formas de gestionar el no obtener tu resultado esperado en la prueba de admisión, o incluso, en cualquier situación que conlleve sentirte abrumado por no cumplir con las expectativas:

  1. Autocompasión. Existen distintas investigaciones que demuestran que las personas que practican la autocompasión se recuperan más rápido del fracaso. Es posible comenzar a entender que el fracasar es una experiencia humana y, a partir de esto, no castigarnos por la imperfección sino aceptar nuestros errores y volverlo a intentar las veces que se necesiten para alcanzar nuestros objetivos; todo desde la compasión y comprensión.
  2. Reconocer tu esfuerzo, independientemente de cuál sea el resultado. En muchas ocasiones creemos que mientras más nos esforcemos, más cerca estaremos del éxito; aunque esto puede tener cierto grado de veracidad, es común que, a pesar de dar todo de nosotros, el resultado no sea el que esperamos. Reconocer el esfuerzo que le dedicaste a ciertas actividades u objetivos te permite ser consciente de tus habilidades y no minimizar todo lo que hiciste para llegar a dónde estás.
  3. Date una segunda oportunidad. Nada queda listo a la primera, probablemente tendrás que intentarlo más de una ocasión, que esto no detenga de seguir preparándote y de probar cosas nuevas que sigan esclareciendo el camino para lograr tus sueños.

Es imposible evitar el fracaso, es una parte del proceso de alcanzar tus metas. Esperamos que estas recomendaciones funcionen para gestionar de mejor manera un resultado no tan favorable en cualquier aspecto de tu vida.